Algunas veces

Algunas veces siente que se muere,
Se le escapa la vida soltando quejidos.
Algunas veces siente que se le escapa,
la vida entre lodazales de sueños perdidos.

Algunas veces de madrugada se despierta,
su el alma necesita un cuerpo que acariciar,
la vida se fumó entre arañazos del corazón,
y la cabeza se dejó en el hombro de la soledad

Algunas veces llora por dentro de pena,
otras le da por recostar
sus penas en el hombro de la luna,
se quedó sin ganas de soñar.

Algunas veces, de tanto llorar
se le fueron las manos
hacia cuchillos oxidados
hacia venas cargadas de penas.

Otoño



Según el locutor de la emisora local,el verano acaba hoy y el otoño no comienza hasta mañana,así que por delante se  presentan 24 horas,que según este artista son "aestacionales"o "atemporales",vaya usted a saber.
Otros menos pretenciosos y con tono romántico,porque quizá advierten el desastre que se nos viene encima a algunas personas, intentan envolver el tema en papel celofán color "ocre" y  dicen que todo es cíclico y que  cada nueva estación es como un renacer,un volver a empezar,un renovarse.
Muchas personas sienten unas extrañas e irresistibles ganas de coleccionar cachivaches ,cambiar el color de las paredes o empezar a asistir a ese gimnasio que llevan pagando mes a mes desde hace tiempo,esto no es renovarse,es hacer lo mismo en las mismas fechas,como la operación bikini en verano.
A mi el otoño me "agosta",me hace añorar el sol que cada día estará un poco menos en el cielo y mi único pensamiento es que esta estación es el preludio de un invierno que seguramente sera muy frío, de mañanas oscuras camino al trabajo y tardes iguales cuando acabe mi jornada en la mina.
No me gusta el otoño,no me hace renacer ni me dan ganas de coleccionar dedales,esta estación solo me hace tiritar y la que le sigue ni os cuento.

Síndromes de Estocolmo

Siempre he tenido el presentimiento
de que en estos países nórdicos
la proporción de depresiones y suicidas
es mayor que en ninguna otra parte,
aunque los escandinavos transmitan
esa suerte de paz etérea capaz
de reconciliar a cualquiera con el mundo...

Venía pensando en esas cosas
antes de regresar al hostal
el martes pasado por la noche,
a unas dos o tres paradas de metro
de la estación de Odenplan.

En eso y en el Dios vikingo que dispuso adrede
toda esta belleza de piernas kilométricas,
cabelleras doradas y caras angelicales
-de diminutas pero proporcionadas naricillas-
en el molde de arcilla de las mujeres suecas.

En cómo no dejaba de ser
una medida compensatoria por
las veintitantas horas de oscuridad
infinita y cabrona que trae consigo
el crudo invierno de Estocolmo.

En que hay algo de bizarro en
como todas esas suecas admirables,
ahora que el verano abre sus puertas
disfrutan llevándose a la boca
medias-albóndigas de alce
empapadas en salsa de frambuesa,
bajo un sol nocturno de bajo consumo.

Venia pensando en todo ello,
despreocupado y distraido,
ignorando el hilo de voz metálica
que anunciaba cada próxima parada,
como si la cosa no fuera conmigo
y llevara media vida recorriendo
esos trayectos desde casa a la oficina
y de la oficina de vuelta a casa.

Hasta que perdamos los reflejos

"…en realidad,
la verdadera revolución
empieza siempre el día después
de haber triunfado la revolución...
"


Discutimos sobre el Magreb.
Cigarro. Tragos. Cigarro.
La conversación se desvía
a los zares de Rusia -de los que
no tengo demasiada idea-,
de Daoiz y Velarde a
la primavera de Praga,
hasta 'Radio Venceremos' y
el FMLN a finales de los ochenta.


"...pues va la tía y me pide un cojín,
aclarándonos a los alli presentes
que es que a Alfredo le encanta el sexo anal...
"


Risas. Exageraciones. Cigarro.
Rebusco en el bolsillo alguna moneda
para la violinista de turno.
Álvaro se crece hablando de guiris.
¿Otra ronda? La duda ofende y
por lo visto me toca pedir a mi.


"...unos cabrones todos. Imputados en las listas,
eurodiputados en cargos directivos y ni siquiera
nos computan el voto en blanco...
"


Especulación urbanística, acuíferos al mejor postor,
la representatividad del pueblo. Bla, bla, bla.
Me estoy meando y me escabullo unos minutos.
Cigarro. Brindamos. Apuramos la cuarta copa.
La terraza entretanto se llena de niñatas escotadas.


"...aunque estéis de mierda hasta las rodillas
sacáis pecho y seguís cantando. Por eso el gallo
es el emblema de los gabachos...
"


Más risas, el Fransúa se lo toma a guasa.
Nos cuenta un chiste malo sobre Suiza y
su ministro de Marina, comparándolo con España
y el ministro de Trabajo. No sabe contar chistes.
El hielo cada vez dura menos. Última copa.


Otra última copa.
Y otras dos últimas más.


...


Y ahí seguimos
aquellas otras tres rondas,
riéndonos de nosotros mismos
y lanzándole dardos al mundo
entre gin-tonics de sobremesa,

dilapidando con vocación
una tarde de sábado
a las afueras de la gran ciudad.

Y así seguimos,

trazando distraidos
como las moscas en verano
absurdos garabatos
sobre el aire que nos cerca
mientras la muerte lenta y torda
trata inútilmente de atraparnos.

Hasta que nos toque pagar la cuenta.