
En 'Fragmentos de un cuaderno manchado de vino', de Charles Bukowski, publicado por la editorial anagrama hace un mes se puede leer este texto titulado 'UN ENSAYO SIN TÍTULO EN "HOMENAJE A JIM LOWELL"'
El Arte bueno, la Creación, va por lo general entre 2 décadas y 2 siglos por delante de su época en relación con la clase dirigente y el estado policial. El Arte bueno no sólo no es entendido sino que también es temido porque para hacer el futuro mejor tiene que afirmar que el presente es malo, muy malo, y eso no es precisamente elogioso para quienes están al mando: amenaza sus empleos, sus almas, a sus hijos, sus esposas, sus coches nuevos y sus rosales, como mínimo. "Obscenidad" es la palabra que utilizan para disculpar su propia podredumbre con el fin de hacer redadas contra las obras y las avanzadillas de los hombres creativos. (...) El problema con estas redadas es que los jueces apenas están un poquito más sintonizados con la realidad y el significaado de la creación pura que los propios policías. Las "revistillas" no son pequeñas en lo que respecta a la circulación porque los escritores escriban mal sino porque no hay suficientes lectores que entiendan, disfruten, digieran escritura avanzada. El artista creativo siempre se ha visto constantemente hostigado por la oficialidad y el público en sí: a Van Gogh lo abucheaban los niños que tiraban piedras contra su ventana. Fue afortunado de tener ventanas. Fue afortunado de tener una oreja. Hemingway fue afortunado de tener una escopeta. Yo soy afortunado ahora mismo de tener esta máquina de escribir, esta habitación, de mecanografiar esto, de contártelo. No pido demencia para el artista, no pido fondos públicos, ni siquiera pido comprensión; lo único que pido es que nos dejen en paz en la dicha y el horror y el misterio de nuestro trabajo, y si venden nuestra obra por millones de dólares después de que hayamos muerto, después de que nos hayan sacado de nuestras habitaciones llenas de cucarachas, llenas de ratas, llenas de espectros, llenas de botellas, es asunto suyo. Pero pido que nos dejen en paz: os hemos dejado quedaros con las mujeres estupendas, los castillos, los coches nuevos, las teles, la guerra, los bistecs, los zapatos de 45$, los funerales de 5.000 dólares, los jardines de cactus de kilómetro y medio de anchura, los Van Gogh originales, pero dejadnos en paz con nuestra "obscenidad" y haced redadas en los quioscos con sus fotos de tías en pelotas, una página tras otra, carne desnuda, sosa, estúpida, carne de cara con expresión vacía para que se la machaquen los estudiantes de secundaria, para que pirados cubiertos de barro violen a niñas pequeñas, haced redadas entre ésos, haced redadas en esa industris de millones de dólares SI TENÉIS QUE HACER ALGUNA PUTA REDADA pero dejadnos en paz DEJADNOS EN PAZ. Dentro de un centenar de años esos libros que confiscáis se enseñarán en nuestras universidades si vuestros líderes no son lo bastante idiotas como para enviarnos al infierno a bombazos. Creo que cuando lleváis a cabo redadas en realidad hacéis incursiones en vuestro propio miedo, en vuestra propia conciencia (la poca que tenéis) y hacéis incursiones, enfurecidas, en la desorientación de vuestra propia alma. No pido que entendáis demasiado. Por favor, no me obliguéis a haceros entender. Estoy ocupado con otra cosa.
Pues eso.