Otra vez Navidad



Así, de sopetón ha llegado otra vez la Navidad y a mi como viene siendo ya costumbre  me ha pillado desprevenida.
Como todos los años y este aun mas, me ha entrado esa pereza característica en mi en estos dias y las guirnaldas,las campanillas y el niño Jesús aun duermen en una caja de no se que armario y la idea de llenar la casa de cachivaches recogedores de polvo hace que mi desidia aumente.
Llegan días de hacer lo que deberiamos hacer durante todo el año,días de desprendernos  y acercarnos.
Hoy he visto dos ojos buscando respuestas y a una mujer que estos dias y el resto de su vida no tendrá a su compañero cerca,esto me ha hecho valorar,si cabe aun mas,las personas que estan en mi vida.
Este año tampoco hay villancicos en mi post navideño,solo el deseo de que todos tengamos cerca a quienes queremos, que estemos con quien nos quiere cerquita y que no hagan falta guirnaldas ni campanillas para desprendernos y acercarnos.
Gracias a ti que me has prestado esta canción y gracias por estar tan cerca.

Mujer silencio

Te escribo a ti,
mujer silencio
que un día llenaste páginas y deseos
que me hondaste en lo más dentro
como el silencio de un molino sin viento.
¿A quién cuento mis pesares?
Me da miedo de turbar este silencio
Ya la luna amarillenta
va subiendo.
Mis pupilas, anegadas por el llanto,
se han cuajado de luceros.
Siento frío...¡Quién pudiera
dormitar eternamente en su ensueño,
olvidarse de la tierra
y perderse en lo infinito de los cielos!
Llega un aire perfumado, caen mis lágrimas;
estoy solo; y tu tan lejos,
y mi alma que se muere de tristeza,
de nostalgia y de recuerdos,
se sumía fatigada
en la bruma de los sueños.
Esta noche te escribo a ti
mujer silencio

-

Hoy tampoco es mi día

Quemada va por dentro con restos de heroína,
le sobran motivos para andar jodida,
 algo ha escondido, un beso, van y se lo quitan,
su pequeña estrella debe de estar una fundida.

Lleva una vida muy sombría,
de viajar a la deriva,
otra noche con el mismo aroma,
el mismo color y sabor a cocaína.

Salió como cada noche a buscarse la vida,
El bolso lleno de condones, tabaco y la cartera vacía
Soñaba con que la suerte le cambiara un día,
Pero su suerte, le era esquiva.

Una madrugada en la Gran Vía
deambulando sin dinero ni comida
una mano estrangularía su vida
Ahora yace fría en esa maldita esquina,

Y con la mirada perdida
 de su boca salió una sonrisa,
al mismo tiempo que decía…
me temo, que hoy tampoco no es mi día. 


Entre paredes de hielo

Pasajero de los malos días
entumecido y alquitranado
soldador de esquivos sueños

Extranjero en mi mesa
invitado del hambre
para no dejar comer

Fugitivo de la noche
que sentencia con la almohada
otro día de comienzo de recuerdos

Yacen bajo los pies
huellas borrosas
serán mis pasos
que ya no recuerdan el camino

Humillado por el silencio de la duda
mañana no será el mismo día

A pocos instantes
de un adiós ensombrecido
peleando por no mirar otra vez por la ventana
este cielo ya lo conozco
me ha envilecido

No deseo más tinta
para narrar estos silencios
no es justo
ser aprendiz de poeta
cuando estás calado hasta los huesos

No olvido
aunque no ensucie papeles
los bailes de salón

El reloj de la discordia
suena a mi despertador
todavía no se
si volveré a ponerlo en hora