LUCKY STRIKE

Las malvadas alas al alba alzadas
Uñas untadas en único ungüento

Capaz de-capitar altas capadas
Kafkiano kamikaze en firmamento

Ya llega tu yugo, yemas llagadas

Traiciono el tratado del tratamiento
Sustrato del ser que soy y que siento
Río* rendido a las riendas rasgadas

Indómita indignidad indolente
Knock Out de karatekas kenianos
Éter heterogéneo eternamente

Mes (in)mortal de mesas de milanos
Interior que se abre intermitente
Ojo de hojaldre que (h)ojea mis manos.





*Del verbo reír.

Con los sueños gastados

Hoy necesito gritar, necesito decir y que alguien me escuche sin hacerme mucho caso...

Que me llamen loco, porque lo estoy, porque he cargado tanto peso que me duele.

No busco consejos, ya los he recibido de los mejores, no quiero consuelos que no consuelan

No quiero llorar porque no me da la gana, solo quiero gritar hasta que el día se ponga oscuro

No quiero ser la piedra de nadie, ni el árbol que da sombra, porque ahora soy hoja suelta que va dando tumbos hasta caer al suelo,

Estoy cansado de críticas, juicios y opiniones. Estoy cansado de miradas que buscan tan solo mis errores.

He invertido años de mi vida en ser lo que esperaban los demás y no aguanto más, me gusta mi espacio y no me gustan los amigos de diario...Siempre esperan demasiado...

Caminando se hará camino, pero amigando no se hace amigos. Aunque a veces entre tanta gente me cuesta verlos, pero cuando mi silencio les llama, ellos están, sin preguntas, ni reproches...

Tengo mil cuentos guardados en el cajón de los sueños.

Tengo cien caminos esperando mis pasos, sin huellas, sin rumbo... solo ser recorridos con mi torpe andar.

Tengo en mis manos las caricias guardadas, buscando la piel que quiero tocar.

Tengo en los dedos letras cansadas.

Tengo las piernas cansadas y las ganas gastadas

Me subo en mis sueños a volar otra vez con mis desgastadas alas.



Le voy a cobrar a tus labios tus miradas


Le voy a cobrar a tus labios tus miradas
por descarada y por placer
Pues quiero tejer mi amanecer con tu mañana
y me invadan las ganas de arder en tu piel y probar tu calor
Y con tu olor bordar el aura que nos acompaña
Y notar que sanan las grietas que abre el puto dolor
cuando rompen las ramas de mi árbol
se resfría en invierno y no da sombra en verano


Sextetos y dos palíndromos gastronómicos



Salas las noches. ¡Eh!, con sal salas.

A su mesa pase, musa.


Casas Bermejas


Anoche en Casabermejas
fui a cenar a un restaurante.
Sufría el hambre acuciante
de una noche de reproches
y, sin pensar en derroches,
pedí una ración de almejas.

También quise degustar
vino propio de estas cenas.
Desdeñé el Quitapenas,
por dulzón entraba mal,
va mejor un Cartojal
con los frutos de la mar.

Prestas llegaron a mesa
raciones, copa y botella. 

Degustélas y, en centella,
me llegaron los espasmos.
Espasmos de mil orgasmos
del placer me hacían presa.

Olvidada ya mi pena,
al tercer vaso de vino,
vino el momento mezquino,
tan difícil de tragar
que astilló mi premolar.
Un vil bocado de arena.

Escupiendo sin astucia,
lloré mi suerte rastrera.
“¿Qué es toda esta escandalera?”,
la cocinera gritaba.
“Tu roscón traía un haba,
me has dado una almeja sucia”.

Nace el sabio cuando yerra.
Ah, mujer sin corazón,
saca de esto una lección,
ten ahí tu moraleja:
Si vas a ofrecer tu almeja,
quítale antes la tierra.